lunes, 25 de septiembre de 2017

Iluminar el mundo


 “Manisha iluminando el mundo”




"Hay caricias que duran incluso después del roce. Hay, a veces, personas a la que la distancia no puede separar. Y escalofríos provocados por el calor de un abrazo. Aún hay sonrisas de esas que parecen cualquier otro amanecer. Algunas noches tengo la sensación de que el camino corto también puede ser el correcto. Que, por una vez, la felicidad no depende de llegar a ningún sitio, sino de disfrutar del lugar en el que estamos. Solo hay que cerrar los ojos, cerrarlos con fuerza y acordarse de lo bonito. De la brevedad, del detalle, del momento. No se puede vivir como aquel que no recordó darse una oportunidad para ser feliz. Y agarrarse a la esperanza. Agarrarse con fuerza a las ilusiones. Y seguir. Seguir, parar, tomar aire. Respirar. Mojarnos bajo la lluvia. Y nunca, nunca, creer que las cosas que se derrumban no pueden levantarse de nuevo. Nunca creer que lo triste durará más que nuestras fuerzas. Quizá el problema sea que miramos el cielo por la noche y nos parece que ya no hay demasiadas estrellas. Que algo se apagó hace tiempo y que nada luce igual. Pero no lo olvidéis. No olvidéis hacer brillar vuestros ojos. Que nadie nos quite, nunca, el derecho de iluminar un poquito el mundo".


(Sergio Carrión)


(A través de Marta, mil gracias)


lunes, 18 de septiembre de 2017

Los cuatro elementos del amor verdadero


Este fin de semana se ha estrenado la película “Camina conmigo”, un documental que se adentra en la comunidad budista de Plum Village, en la que sus integrantes renuncian a todas sus pertenencias con un propósito común: transformar el sufrimiento y poner en práctica el arte del “mindfulness” bajo la tutela de Thich Nhat Hanh, maestro zen y activista por la paz.


La película es preciosa. Es como una meditación, como un poema visual y auditivo que te envuelve en amor. Al verla recuperé de golpe todos los recuerdos de los maravillosos días que pasé en Plum Village y la posterior visita de Thich Nhat Hanh a Barcelona hace ya tres años.

En homenaje a todo ello, hoy quiero compartir un vídeo en el que Thay explica los cuatro elementos del amor verdadero:

“En la tradición budista hablamos de amor en términos de amor verdadero. Dicho amor verdadero tiene cuatro elementos:

- El primer elemento del amor verdadero es la amorosa bondad, la benevolencia o el amor bondadoso (maitri), que tiene la facultad de ofrecer felicidad. Si el amor no puede ofrecer felicidad, no es verdadero amor. Para ello hace falta la comprensión. Se debe entender el sufrimiento y la necesidad del otro antes de que uno pueda practicar el amor bondadoso. Debemos entender a la otra persona para poder hacerla feliz. Comprender es otra palabra para amor.

- El segundo elemento es la compasión (karuna). La compasión tiene el poder de eliminar el sufrimiento. Si tu amor no puede hacer que la otra persona sufra menos, no es verdadero amor. Para ello, hay que entender su sufrimiento, su desesperación y es necesario dedicar tiempo a observar y escuchar, a comprender para crear amor y felicidad.

Esta práctica la debes aplicar también a ti mismo. Tienes que ser capaz de darte felicidad, amor y compasión. La capacidad de amar a otros, depende de la capacidad de amarte a ti mismo.

- El tercer elemento es la alegría (mudita). Crear alegría para ti y para la otra persona. Amar significa estar ahí para la gente que amas. ¿Cómo puedes amar si no estás ahí?

- El cuarto elemento es la ecuanimidad, la inclusión. No podemos entender profundamente la compasión sin entender el cuarto aspecto del verdadero amor. En el verdadero amor no hay discriminación entre el amante y el amado. En el verdadero amor, tu problema es mi problema, tu felicidad es mi felicidad, tu sufrimiento es mi sufrimiento, ya no hay fronteras. En el verdadero amor, la felicidad y el sufrimiento ya no son asuntos individuales y, si continúas amando así, comienzas a abrazar a todos en tu amor porque estos cuatro elementos del amor se conocen como “las cuatro mentes ilimitadas”, nunca llegan a ser demasiado, empiezas con una persona y, si sigues el camino del verdadero amor, tu corazón se abrirá, se abrirá y se abrirá hasta abrazar a todos en tu corazón. El amor verdadero hace crecer tu corazón.”



lunes, 11 de septiembre de 2017

La vida que aprendo


(Imagen de Tanya Little)



La vida que aprendo

“En esta vida he aprendido que algunos somos tan pardillos que necesitamos un ultimátum de los gordos para priorizar de verdad. Y que cuando priorizas de verdad, tienes un ataque de lucidez tan grande que hasta le darías las gracias al puto ultimátum.

Que la gente que en circunstancias normales ya es extraordinaria, en casos extraordinarios consigue el milagro de que todo parezca normal. Que no hay elogio mayor que ser acusado de ingenuo por un cínico.

Que nada cura más que saberte y sentirte amado. Y que cerca de la gente que sufre, recibes un montón de lecciones de dignidad.

Que fingir que no pasa nada acelera lo que no quieres que te pase. Y que una decisión tan sencilla como quedar con los que amas y alejarte de los que te hacen la vida imposible te acerca bastante a la felicidad.

Que perder el miedo a cosas absurdas es una delicia, lástima que hayas tenido que pasar por un miedo más grande y nada absurdo. Y que los sentimientos bonitos por la gente que nos importa los tenemos que expresar cara a cara más a menudo.

Que cuando la vida se complica, se multiplican las oportunidades de aprender de personas increíbles. Y que no debemos desaprovechar ninguna ocasión para reír, llorar o para darnos un buen abrazo.

Que aceptar las limitaciones tiene un lado doloroso y otro liberador. Te puedes dedicar en cuerpo y alma a lo que te queda, si aprendes a dejar de lamentarte por lo que pierdes.

Que cuando se cierra una puerta se abren solitas un montón de ventanas. Que la amabilidad puede ser la idea más revolucionaria. Que en lugar de maldecirnos los huesos deberíamos celebrar este esqueleto que nos aguanta.

Que hemos venido aquí, aunque lo disimulamos muy bien, a amar y a ser amados, y por tanto, a cuidarnos. Que se necesitan médicos y maestros con visión vanguardista, que en lugar de dedicarse solamente al pedacito que se les ha asignado, sean capaces de tomar distancia y ocuparse de las personas por completo, de los pies a la cabeza.

Que la persona con la que puedas llorar y que te haga la compañía adecuada es, por fuerza, un muy buen amigo. Que sin confianza no hay motivación, porque confiar a menudo da más frutos que vigilar.

Que me seducen los voluntarios que curran. Los que saben que todo es un desastre y que todo puede ir muy mal. Y que, por eso, se arremangan. Y mantienen la ingenuidad necesaria para creer que podrán. Porque sin confianza no hay convicción y sin convicción no hay resultados y sin resultados no hay motivos para mantener la ilusión.

Que priorizar significa descartar. Para poder dar el sí entusiasta y posible deberás decir el no contundente y sin culpa al que no cabe.

Que lo peor del miedo es cuando nos hace de piloto, cuando se instala al volante. El miedo a la verdad nos hace mentirosos, el miedo a sentir emociones fuertes nos hace fríos, el miedo al riesgo nos hace tirar demasiadas toallas, y el miedo a morir nos puede impedir vivir.

Que somos más lo que hacemos que lo que decimos, somos más lo que decidimos que lo que pensamos, somos cuando actuamos y no cuando reflexionamos. Que la educación es el arte y el oficio sublime de aprender mientras se enseña y de enseñar mientras se aprende.

Que nos hace falta más mala leche y más esperanza. Nos conviene señalar y denunciar a los culpables, mirarlos a los ojos, no asumir que esto es lo que hay, mostrarles toda la rabia que sentimos. Y simultáneamente ir arreglando con las manos el día a día, desde el inconformismo, con ambición y con la certeza absoluta de que es posible.

Que la belleza está en la mirada, y no existe privilegio más bonito que ser observado desde el amor incondicional y la alegría de vivir.

Que el optimismo es siempre la opción más recomendable y que, cuando las cosas van mal, es imprescindible.”


(Carles Capdevila)


lunes, 4 de septiembre de 2017

Amarse para ser amado

(Imagen de Google)


Empezamos nueva temporada del PBN y quiero hacerlo con un texto de la recientemente fallecida Louise Hay, una gran mujer:

"Si no me Amo, siempre estaré buscando a alguien que me complete, que me haga feliz, que haga realidad mis sueños. Estar "necesitado" es la mejor manera de atraer malas relaciones. Si esperamos que otra persona nos «arregle» la vida, o que sea nuestra "mejor mitad", disponemos las cosas para el fracaso. Es necesario que seamos realmente felices con nosotros mismos antes de iniciar una relación de pareja. Es necesario que seamos lo suficientemente felices para ni siquiera necesitar una relación para ser feliz.

De igual modo, si tenemos una relación con una persona que no se Ama a sí mismo, es imposible que realmente la contentemos. Nunca vamos a «valer lo suficiente» para una persona insegura, frustrada, celosa, rencorosa o que se odia a sí misma.  Con frecuencia hacemos lo imposible por agradar y ser valorados por parejas que no saben aceptar nuestro Amor, porque estas personas no se Aman a sí mismas.

La vida es un espejo, siempre atraemos a personas que reflejan características nuestras, o las creencias que tenemos respecto a nosotros mismos y a las relaciones. Lo que los otros piensan de nosotros es su propia perspectiva limitada de la vida. Hemos de aprender que la Vida nos Ama incondicionalmente. El trabajo más importante lo hacemos en nosotros mismos. Desear que cambie nuestra pareja es una forma sutil de manipulación, un deseo de tener poder sobre ella o él.

Muchas veces buscamos a otras personas que nos hagan sentir Amados o conectados, cuando lo único que estas personas pueden hacer es reflejar nuestra relación con nosotros mismos."

(Louise Hay)