lunes, 5 de diciembre de 2016

De repente



(Imagen a través de Favim)


“De repente todo se vuelve tan simple que asusta.
Perdemos las necesidades,
se reduce el equipaje.
Las opiniones de los otros,
son realmente de los otros,
incluso si son sobre nosotros; no importa.
Abandonamos las certezas
porque ya no estamos seguros de nada.
Y no nos hace falta.
Vivimos de acuerdo con lo que sentimos.
Dejamos de juzgar,
porque ya no hay bien o mal,
sino más bien la vida que eligió cada uno.
Finalmente entendemos
que todo lo que importa
es tener paz y tranquilidad,
es vivir sin miedo,
es hacer lo que alegra el corazón
en ese momento.
Y nada más.
Cuando descubrimos todo eso
es cuando llega la satisfacción plena.
La verdadera felicidad.”


(Anónimo)

jueves, 1 de diciembre de 2016

lunes, 28 de noviembre de 2016

Que sea posible



Hace unos años, cuando mi sobrina Inés era muy pequeña y aún creía que todo era posible, decidimos que iríamos juntas de viaje al centro de la tierra, y estábamos tan contentas que hasta hicimos una lista de todo lo que allí encontraríamos. Después, esa lista se convirtió en uno de los microrrelatos de Historias que acaban aquí. Y algo más tarde, mi amigo, el grandísimo Rafael Turia, lo grabó con su maravillosa voz:


Esto me ha venido hoy a la cabeza porque son las dos de la mañana y estoy sentada en el sofá, mirando un cuarzo preciosísimo que encontré recientemente y que tiene un arcoíris alucinante en su interior. Como mi día ha sido un poco extraño, he pensado que podría meterme dentro de ese arcoíris, y explorar todos los mundos secretos que guarda.

Y, entonces, me doy cuenta: uno de los grandes regalos que me ha dado la vida es la capacidad de soñar y la certeza de que esos sueños pueden llegar a hacerse realidad.

Soñar que todo puede ser mejor.
Creer que es posible.
Saber que es posible.
Y hacer… que sea posible.


jueves, 24 de noviembre de 2016

lunes, 21 de noviembre de 2016

El caparazón de la langosta


Magda compartió el otro día (mil gracias) una interesante metáfora, explicada por el rabino Abraham J. Twerski, sobre el estrés y cómo éste debería lograr “hacernos crecer”. Me pareció muy interesante, aquí os la dejo.




"La langosta es un animal suave y pulposo que vive dentro de un caparazón rígido. Ese caparazón no se expande. Entonces ¿Cómo crece la langosta? Bueno, mientras la langosta crece, el caparazón se vuelve un gran límite y la langosta se siente bajo mucha presión e incómoda. Se va debajo de una formación de piedras para protegerse a si misma de los depredadores, deja su caparazón y produce uno nuevo. Eventualmente ese caparazón también se vuelve muy incómodo cuando crece, entonces regresa a las rocas y cambia nuevamente su caparazón. Y la langosta repite esto varias veces. El estímulo que permite a la langosta crecer es el sentirse incómoda. Ahora, si las langostas tuvieran doctor, nunca crecerían, porque cuando se sintieran incómodas, irían para conseguir un "valiumm" o un "percocettt" y todo estaría bien. Nunca se quitarían el caparazón. Así que debemos darnos cuenta que los tiempos de estrés, también son signos de crecimiento y si utilizamos la adversidad de manera correcta, podemos crecer a través de la adversidad..."

lunes, 14 de noviembre de 2016

Poesía de la vida



Hace unos meses, Alfredo me envió (mil gracias) el link a un texto que había oído en la radio ese domingo. Lo leía Andrés Aberasturi e iba dedicado a su hijo. A Alfredo le pareció fantástico. A mí también. Aquí lo tenéis:

Poesía de la vida

“Pese a todo, hijo, este mundo es hermoso y la gente es buena. Ya sé que no va a ser fácil convencerte, que lo que ves cada día en los informativos es mucho peor que lo que aparece en las películas de miedo, pero piensa en todo lo que no aparece. Piensa en todo lo que no es noticia, y que es lo que realmente llena la vida. Piensa que por cada terrorista armado hay cientos, miles de hombres y mujeres pacíficos que intentan vivir pidiendo y ofreciendo paz. No es todo terrible, no es todo injusto.

Pero si te confieso todo esto, si te aseguro que este mundo es hermoso y que la gente es buena, no lo hago ni para tranquilizar tu dolor ni para que entierres la rabia que te habita. No debes conformarte con lo que hay, ni levantar los hombros y esperar que otros carguen con la tarea de mejorar el mundo. En eso estamos todos, en eso deberíamos estar todos. Y no sólo cuando la sangre tiñe de rojo unos trenes de cercanías, la redacción de una revista o una sala de fiesta. Tampoco creas que sólo los fanáticos son los culpables. Lo son, claro que lo son, pero tienen cómplices que trafican con su fe engañada, con su pobreza, que les venden las armas, que les prometen paraísos que no existen, que desde despachos impolutos delimitan fronteras entre pueblos expoliados, que para mantener el equilibrio de los mercados, no dudan en proteger gobiernos que exhiben impúdicamente su riqueza mal repartida mientras todos miramos hacia otro lado. Pues a pesar de todo, es necesario convencerse de que este mundo es hermoso y que la inmensa mayoría de los hombres y mujeres, la inmensa mayoría de esos seres que lo habitan, sólo quieren el pan de cada día y la bendita paz que algunos ni siquiera conocen.

Debes creerme, hijo, porque si no fuera así, no te dolería la injusticia y te acomodarías en tu bienestar y abandonarías la rabia que ahora sientes. Y si eso pasara, les estarías dando la razón a los que matan. Y, porque no la tienen, llénate de ira ante el horror y únete a los hombres y mujeres que no piden venganza sino justicia.”

(Andrés Aberasturi)



* Si quieres escucharlo, aquí tienes el link al programa “No es un día cualquiera”, de rtve.